La Junta Directiva del Colegio Oficial de Químicos de Canarias ha acordado adherirse al Manifiesto en Defensa de las Universidades Públicas Canarias. Lo hacemos desde la independencia que caracteriza a nuestra corporación y tras una reflexión serena sobre el papel que desempeñan las universidades en el presente y, sobre todo, en el futuro de nuestra comunidad.
Como colegio profesional, nuestra responsabilidad no consiste en participar en el debate político, sino en defender aquello que consideramos esencial para el ejercicio de la profesión y para el interés general. En este caso, entendemos que una universidad pública fuerte, bien dotada y conectada con la sociedad constituye una pieza estratégica para el desarrollo científico, tecnológico e industrial de Canarias.
La inmensa mayoría de quienes hoy ejercemos la profesión química en las islas nos hemos formado en las universidades públicas canarias. En sus aulas y laboratorios adquirimos los conocimientos, el pensamiento crítico y la capacidad técnica que hoy aplicamos en ámbitos tan diversos como la industria, la sanidad, la investigación, el control ambiental, la gestión del agua, la energía, la seguridad alimentaria o la docencia.
Nuestra adhesión al manifiesto no nace de una defensa acrítica de ninguna institución. Las universidades públicas, como cualquier organización, deben evaluarse, rendir cuentas y mejorar continuamente. La excelencia exige autocrítica, adaptación y una estrecha conexión con las necesidades de la sociedad. Defenderlas no significa considerarlas perfectas; significa reconocer el valor estratégico que tienen y trabajar para que sigan cumpliendo esa función con la mayor calidad posible.
Tampoco interpretamos esta adhesión como un posicionamiento contrario a las universidades privadas. Ambos modelos forman parte del sistema universitario y ambos deben estar sometidos a los mismos principios de calidad, rigor académico, transparencia y compromiso con el conocimiento. La coexistencia de diferentes modelos puede enriquecer el sistema, siempre que el interés general y la excelencia académica prevalezcan sobre cualquier otra consideración.
Nuestra preocupación es otra. Nos preocupa que la insuficiencia de recursos termine repercutiendo en la calidad de la docencia, la investigación, la renovación de laboratorios, la captación de talento o la transferencia de conocimiento hacia las empresas y las administraciones públicas. Porque cuando eso ocurre, las consecuencias no las sufre únicamente la universidad: las sufre toda la sociedad.
Canarias afronta desafíos de enorme complejidad. La transición energética, la gestión sostenible del agua, la adaptación al cambio climático, la economía circular, la innovación industrial, la biotecnología o la seguridad alimentaria requieren profesionales altamente cualificados y una investigación capaz de responder a los retos específicos de un territorio insular y ultraperiférico. Ninguno de esos objetivos será alcanzable sin universidades sólidas y capaces de generar conocimiento.
Desde el Colegio Oficial de Químicos de Canarias defendemos con frecuencia la necesidad de fortalecer la cultura científica, acercar la química a los jóvenes, impulsar las vocaciones STEM y reforzar los vínculos entre universidad, empresa y administraciones. Sería incoherente reclamar más ciencia, más innovación y más transferencia de conocimiento sin defender, al mismo tiempo, las instituciones donde gran parte de ese conocimiento se genera y donde se forman los profesionales que deberán liderar esa transformación.
Por todo ello, nuestra adhesión al manifiesto responde a una convicción profunda: las universidades públicas canarias son una inversión estratégica para nuestro archipiélago. Son un instrumento de igualdad de oportunidades, un motor de desarrollo y una herramienta imprescindible para seguir formando el talento que necesitará Canarias para afrontar los desafíos de las próximas décadas.
Como decana del Colegio Oficial de Químicos de Canarias, estoy convencida de que los colegios profesionales también debemos contribuir a este debate desde la responsabilidad, el rigor y el respeto a la pluralidad de opiniones. Nuestra función es tender puentes entre la universidad, la empresa, las administraciones públicas y la sociedad. Esa ha sido siempre nuestra vocación y seguirá siendo nuestro compromiso.
María Candelaria Sánchez Galán
Decana del Ilustre Colegio Oficial de Químicos de Canarias